MOCHILA CRIS vs MOCHILA FRAN (2021 edition)

POR FRAN LORITE

Este es uno de esos posts que a los blogueros cacharreros como yo nos gusta escribir y actualizar cada año para contaros qué novedades traemos con respecto al año anterior en cuanto a los equipos que llevamos cuando salimos a trabajar, bien sea en bodas, en stock o en los encargos que recibimos.

Este año Cristina (mi señora esposa y mi socia, para los lectores que no nos conocen) y yo hemos decidido hacerlo a modo de comparativa. ¿Qué mochila es la más chachi, la que lleva mejor equipo? Nos encantará si nos dejas un comentario al terminar la lectura y nos cuentas con qué mochila te quedas.

Antes de meternos en harina conviene dejar claro que aquí somos fujistas convencidos, pero tranquilo, que no nos patrocina nadie ni te vamos a colar por aquí ningún enlace de afiliados. Lo de nuestro idilio con Fujifilm no lleva parejo ningún otro interés que el de compartir nuestras sensaciones con vosotros. Tampoco nos parece mal el tema de los enlaces de afiliados, vaya por delante.

Otra cosa que queremos recordar es que nuestro trabajo en el audiovisual es muy mixto, y hacemos tanto trabajo de foto como de vídeo. Y ese es justamente uno de los motivos de nuestro enamoramiento con Fujifilm, las altas prestaciones que proporciona tanto para una cosa como para la otra en un cuerpo liviano, relativamente económico y, por qué no decirlo, muy cuqui.

PRIMER CUERPO DE CÁMARA

Empezaremos con el primer cuerpo de cámara, el caballo de batalla de cada uno, la extensión de nuestra mano. Mi primer cuerpo es una Fujifilm X-T3. No voy a soltar aquí la retahíla de características. Solo decir que, salvo en un par de ocasiones que se quedó bloqueada al poco de comprarla, nunca jamás me ha dejado tirado. El problema del bloqueo creo que quedó resuelto al poco tiempo con las actualizaciones con las que Fujifilm mima a sus usuarios.

El primer cuerpo de Cristina es…el mismo. Por tanto, ahí tenemos empate técnico.

SEGUNDO CUERPO DE CÁMARA

Seguimos con el segundo cuerpo que comúnmente fotógrafos y videógrafos llevamos, algunos colgados, y otros de backup en la mochila. Mi segundo cuerpo es una Fujifilm X-T30, la hermanita pequeña de la X-T3. La pequeña bestia. Comparte la mayoría de especificaciones para foto y vídeo y el cuerpo es sensiblemente más pequeño y ligero. Lo malo es que este cuerpo no está sellado. Pero mi sensación con ella es similar a la que tengo cuando trabajo con la X-T3. De hecho, estoy deseando incorporar un nuevo cuerpo a mi arsenal (¿será la X-T4, o quizá una futura X-H2?) para definitivamente llevar todo el día colgado la X-T30 cuando salgo a la calle a hacer fotos por placer (actualmente lo hago con una veterana Canon 550D con la que curiosamente disfruto mucho de la fotografía al trabajar todo en manual).

En cuanto al segundo cuerpo de Cristina, pues la señora lleva ni más ni menos que una Fuji X-H1. Sí, la única cámara que llevaba el estabilizador integrado en el cuerpo hasta la aparición de la X-T4 y que también está sellada. Claro, así no hay quien le tosa. Una cámara que a mí me encanta. Así que seguramente he de claudicar y admitir que ella lleva mejor segundo cuerpo que yo. Aunque no le gusta diferenciar entre primer cuerpo y segundo. Y de hecho, con semejantes camarones entiendo su postura. La H1 puede ser perfectamente un primer cuerpo. Y ella no está esperando incorporar ningún nuevo cuerpo para heredar alguno de sus actuales cuerpos para su trabajo personal porque la señora ya tiene una Fujifilm X-T100 para sus asuntos personales. Ahí es nada. En eso también me tumba.

LENTES

En el apartado de lentes, Cristina termina rápido. No le gusta andar cambiando de lentes y tiene el Fujinon 18-55mm soldado en la X-T3, y un 12mm de Samyang también soldado a la X-H1. Y de ahí no la sacas. Se arma con sus grips, con sus dobles ranuras para tarjeta y te hace una boda de foto o de vídeo sin cambiar ni una sola vez ni de batería ni de tarjeta. Es una todoterreno esta mujer. También las utiliza para producir stock. Si algo te va bien, no lo cambias.

En cambio a mí sí que me gusta ir cambiando de lentes según el trabajo y las condiciones. Las bodas de vídeo las suelo resolver con el Fujinon 10-24mm, que suelo llevar en la X-T30, y en la X-T3 suelo ir alternando entre el 18-55mm y el 18-135mm, en función de la luminosidad y el momento del día. En cambio, si el reportaje es fotográfico sí que suelo utilizar las lentes Viltrox (23mm f1.4 y 56mm f1.4) que me dan cosas que no me pueden dar las lentes zoom. Aprovechar mejor la luz natural y los desenfoques a veces hace más fácil el trabajo y los resultados van más acordes con lo que espero de mi trabajo. Y cuando producimos stock las lentes de Viltrox también son las que mayoritariamente uso, junto al 18-55mm.

LUZ

Aunque nada como la luz natural, la celebración de las bodas generalmente te hace pasar por todos los escenarios luminosos posibles durante el día. Desde habitaciones pobremente iluminadas, ceremonias a contraluz, fiestas en la más absoluta oscuridad…Obviamente, un par de antorchitas led y un par de flashes son más obligatorios que opcionales. En el stock siempre intentamos también programar las sesiones para realizarlas con luz día, aunque también le damos al estudio. En ese caso solemos utilizar los mismos flashes de mano, acoplados en pies de foco, con resultados aceptables. La verdad es que las antorchas led han avanzado mucho en los últimos años y marcas como Neewer tienen artículos económicos, ligeros y con resultados aceptables. En cuanto a los flashes, usamos unos Nissin i60A, que no son para tirar cohetes, pero para el trabajo que hacemos son más que suficientes. Aquí no hay comparativa posible entre Cristina y yo porque compartimos indistintamente flashes y antorchas. Otro empate técnico.

OTROS GADGETS

En este apartado también traemos dos novedades, ya que hemos incorporado al equipo nuestro propio dron, un DJI Mavic Mini, para cubrir una necesidad que teníamos con un servicio que veníamos subcontratando con otros compañeros con los que seguiremos contando cuando el trabajo sea más especializado. Pero este dron pesa menos de 250 gramos y no necesita de una licencia para poder volarlo, siempre dentro de unos parámetros. El dron es más o menos cosa de Cristina, así que esta se la apunta ella.

En cambio yo he añadido a mi arsenal el DJI Ronin SC. Tenía muchas ganas de gimbal y por fin he podido añadirlo a mi equipo. Bodas, corporativos y mucho vídeo para stock. Estoy encantado.

Y la guinda viene con la GoPro Hero 9, juguetito muy versátil con el que me divierto muchísimo por su polivalencia. Tiene algunos problemillas (no le puedes pedir peras al olmo) y también su servicio de atención al usuario deja mucho que desear, pero se ha convertido en un must para mí. La uso en una boda (obviamente para obtener algunos recursos que son imposibles con una Fuji) como en un corporativo (ídem, la metes en una bandeja o en una cinta transportadora, cosa que no harías con tu Fuji), como para obtener impactantes planos para stock.

Así que, ¿qué opinas? ¿Te quedas con la mochila de Cristina o con la mía?

Si aun no te ha quedado claro, puedes ver el vídeo o escuchar el podcast.

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